¿Cómo me enamoré

de la cocina salubable?

Lo cierto es que en mi casa, en mi familia, se ha comido siempre muy saludable. Teníamos un huerto donde no nos faltaba de nada. ¡Hasta gallo y gallinas que nos daban unos huevos increíbles! Mi madre siempre hacía el pan en casa, pan alemán (lo aprendió de mi padre), ¡alemán cuadriculado!
Mi hermano y yo éramos los “raros” cuando sacábamos nuestra merienda de la mochila en el recreo del cole. Ese pan oscuro y de semillas con aguacate sal y pimienta y el queso fresco que le comprábamos al cabrero (nuestro vecino) no era lo habitual…
Llegó el momento de irme a vivir fuera, a Madrid. Allí me encontré con una ciudad con mucha vida en sus calles. ¡No paraba en casa! Comía fuera cualquier cosa.
Llegaba a casa cansada de la escuela de interpretación, sin ganas de cocinar, comiendo cualquier cosa.

Al final me di cuenta de que me había desconectado de mí. De mi esencia. Me fui en busca de ella, y lo primero que hice fue rescatar mi cocina, iba al súper e intentaba hacer una compra sana y económica. Empecé a ver recetas por internet de cocina saludable, pasaba horas en Instagram viendo fotos y vídeos de platos y recetas saludables.

Me sentía mejor conmigo misma, con mi cuerpo y mente. Más feliz. Retomé el Ashtanga yoga, sí, también lo había olvidado. Me motivé tanto que me abrí mi canal de YouTube de recetas healthies y yoga. ¡Hasta me presenté a Masterchef8!

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